X

Área clientes




 

Búsqueda blog

10 COMPROMISOS CLAROS COMO EL AGUA DE MADRID

10 COMPROMISOS CLAROS COMO EL AGUA DE MADRID


Porque queremos ofrecer más soluciones para las necesidades de nuestros clientes, nos hemos comprometido a cumplir con diez puntos específicos en nuestra relación con ellos

Como clientes que somos de infinidad de servicios, cuando tenemos que realizar cualquier trámite con una empresa, desde los más sencillos hasta los realmente complejos, queremos primordialmente una cosa: conseguir aquello que buscamos. En su defecto, que nos proporcionen alternativas válidas o nos den explicaciones comprensivas y coherentes es algo que también valoramos desde nuestra perspectiva de usuarios.

Por eso, dándole la vuelta al calcetín, en Canal de Isabel II siempre intentamos ofrecer a nuestros clientes el trato que nos gusta recibir cuando nos ponemos los zapatos de usuarios (de cualquier otro servicio), y más aun teniendo en cuenta que el que nosotros prestamos es un servicio público esencial.

Para materializar ese espíritu de cercanía y comprensión, en línea con nuestros valores corporativos y con nuestra línea estratégica de reforzar el compromiso y la cercanía con nuestros usuarios, hemos adoptado recientemente «10 compromisos claros como el agua de Madrid», con los que queremos ofrecer más soluciones a sus necesidades y problemas.

Nuestros compromisos van desde las comunicaciones anticipadas respecto a cortes en el suministro, hasta la reducción de plazos en la instalación de las nuevas acometidas, pasando por las revisiones de facturas o el aplazamiento de los pagos, entre otros. En ciertos supuestos, además, el incumplimiento de alguno de estos compromisos generará una compensación económica en el usuario, que aplicaremos directamente mediante factura.

De esta forma, si el ciudadano considera que tiene derecho a una compensación, podrá reclamarla a través de los cauces de atención al cliente, ya sea telemáticamente en nuestra Oficina virtual o por teléfono, llamando al número gratuito 900 365 365.

Ante el desacuerdo en el cumplimiento de cualquiera de los compromisos, nuestros clientes tendrán derecho a ser atendidos en todos los casos. Y cuando presenten una reclamación, daremos respuesta a la misma en el plazo máximo de un mes. Además, si no estuvieran conformes con la resolución del caso, podrán elevar su reclamación ante la Junta Arbitral de Consumo de la Comunidad de Madrid, ya que también estamos adheridos a este sistema externo de arbitraje.

NUESTROS 10 COMPROMISOS

1. Cortes de suministro programados

Comunicaremos, con una antelación mínima de 24 horas y a través de diferentes medios, la intención de realizar una obra que implique un corte en el suministro de agua.

2. Información automática y personalizada

Comunicaremos de manera personalizada los cortes de suministro programados o fortuitos a aquellos usuarios que lo deseen. Lo haremos a través de SMS o correo electrónico.

3. Respuesta ante interrupciones del servicio

Atenderemos las necesidades básicas de agua de consumo en un máximo de 4 horas en caso de interrupción del servicio. Lo haremos mediante el suministro de agua embotellada u otro medio alternativo.

4. Avisos por calidad

Atenderemos todos los avisos relativos a la calidad del agua: informaremos de la naturaleza del problema y de su posible solución.

5. Nuevos suministros

Instalaremos las nuevas acometidas en un máximo de 10 días laborables desde la obtención de los permisos correspondientes, y compensaremos al cliente con 30 € por cada día de demora.

Si se trata de edificios que ya disponen de una instalación general, pondremos en servicio el suministro de agua en un máximo de 3 días laborables desde la fecha de contratación, y compensaremos al cliente con 30 € en caso de incumplimiento.

6. Fugas en instalaciones interiores

Revisaremos la factura y disminuiremos su importe en el caso de que se produzca un incremento notable del consumo como consecuencia de una avería en la instalación interior del cliente.

7. Tiempo de espera en la atención presencial

Atenderemos a los usuarios que acudan a nuestras oficinas comerciales garantizándoles que el tiempo de espera no superará los 10 minutos.

8. Reclamaciones

Informaremos a los clientes del estado de su reclamación en un plazo máximo de 5 días laborables. En caso de incumplimiento, les compensaremos con 30 € .

9. Acción social

Divulgaremos nuestra tarifa social por distintos medios y de forma continuada para que aumente el número de clientes con bonificación en su factura.

10. Aplazamiento del pago

Tramitaremos el 100 % de las solicitudes de aplazamiento de pago y notificaremos su resolución en 10 días laborables desde la fecha de solicitud. En caso de incumplimiento, compensaremos al cliente con 30 €.

 


En ciertos supuestos, el incumplimiento de alguno de estos compromisos generará una compensación económica en el usuario

ASÍ ANALIZAMOS LAS MUESTRAS DE AGUA NATURAL EN CANAL DE ISABEL II

ASÍ ANALIZAMOS LAS MUESTRAS DE AGUA NATURAL EN CANAL DE ISABEL II


Los análisis de la calidad del agua empiezan mucho antes de llegar a las estaciones de potabilización: ya en los propios embalses recogemos muestras de agua natural para luego examinarlas en los laboratorios

Sabemos que los madrileños son fans del agua del grifo y que valoran especialmente su calidad, sabor y color. Pero ¿cuál es el secreto? En primer lugar, contar con una geografía que ayuda. Nuestros embalses se encuentran en zonas graníticas que favorecen la baja salinidad del agua, por lo que su sabor resulta más agradable. Si a eso le añadimos un cuidado exquisito, el resultado es la combinación perfecta. No olvidemos que la vigilancia y el control de la calidad del agua son permanentes.

Los análisis de la calidad del agua empiezan mucho antes de llegar a las estaciones de potabilización. Ya en los propios embalses, profesionales de Canal se encargan de recoger muestras del agua natural para luego examinarlas en los laboratorios. Los análisis en origen permiten decidir de qué embalses y de qué profundidad es más conveniente derivar agua en cada momento, según la calidad.

La toma de muestras se realiza en puntos concretos de cada embalse, en una zona marcada por boyas que indican que, en ese punto, el embalse alcanza su máxima profundidad. Precisamente el hecho de poder recoger muestras a cualquier profundidad (incluso 100 metros por debajo de la superficie) permite realizar perfiles de la temperatura o la transparencia del agua, por ejemplo. Igualmente, con sondas de fluorescencia se comprueba si hay algas, cuántas y de qué tipo.

Aunque in situ pueden medirse algunos parámetros, el análisis de las muestras extraídas se completa en el laboratorio, donde los analistas examinan el agua a ciegas, sin saber de dónde procede ni quién la ha obtenido. Los análisis permiten conocer multitud de valores que ayudan a saber si el agua es óptima. Entre otros, se controla el fósforo, los nutrientes, el nitrógeno, el pH o las toxinas.

Cada uno de estos parámetros se estudia de manera independiente, de tal manera que el agua llega al laboratorio en frascos independientes, específicos para preservar el líquido y conocer con precisión cada valor. A los recipientes, de hecho, se les extrae todo el aire para que el oxígeno no altere las muestras.

En caso de detectar alguna anomalía en la observación, el equipo de analistas informa al personal de las estaciones potabilizadoras para que desde allí puedan anticiparse en la toma de decisiones. A este equipo de analistas pertenece Fernando Mazario, cuya labor diaria puedes conocer en este vídeo. En él explica de primera mano cómo es la importante tarea de la que hemos hablado en este post.

 


Podemos recoger muestras de agua natural incluso a 100 metros de profundidad

LA MOVILIDAD EN CANAL DE ISABEL II TAMBIÉN ES SOSTENIBLE

LA MOVILIDAD EN CANAL DE ISABEL II TAMBIÉN ES SOSTENIBLE


Nuestros vehículos eléctricos han recorrido desde su puesta en servicio la friolera de 630.000 kilómetros, una distancia equivalente a dar casi 16 vueltas a la Tierra por el ecuador

En un escenario de movilidad marcado por la crisis del motor diésel y el estancamiento del sector del automóvil, los coches eléctricos comienzan a abrirse paso animados, en parte, por las nuevas restricciones al vehículo tradicional (Madrid Central, protocolos anticontaminación, etc.). En los últimos meses, la matriculación de vehículos eléctricos e híbridos ha experimentado un repunte significativo. Aunque quizá sea prematuro hablar de un boom, el auge de los eléctricos es un hecho contrastado.

En Canal de Isabel II, este nuevo panorama no nos ha pillado por sorpresa, de hecho, incorporamos nuestros primeros vehículos eléctricos en 2013, cuando apenas había un par de modelos en el mercado y su autonomía no pasaba de los 100 kilómetros. Previendo el contexto de movilidad del futuro (hoy presente) adquirimos en aquel entonces nuestras 5 primeras unidades de coches eléctricos, a las que sumamos 24 turismos híbridos. Fue simplemente el comienzo de lo que estaba por venir.

En la actualidad, contamos ya con una flota de 69 vehículos eléctricos, compuesta mayoritariamente por turismos ligeros, pero también por furgonetas combi y de carga. Los desplazamientos realizados con estos vehículos ecoeficientes evitarán anualmente la emisión de unas 124 toneladas de CO2 a la atmósfera. Hasta ahora, han recorrido 630.000 kilómetros: una distancia equivalente a dar casi 16 vueltas a la Tierra por su ecuador. Con ello, hemos evitado la emisión de más de 72 toneladas de CO2 a la atmósfera.

Estas cifras irán a más en 2020, cuando adjudiquemos el próximo contrato de renting. Para ese momento, prevemos disponer de 180 vehículos eléctricos, 12 vehículos híbridos, 53 de GLP (gas licuado del petróleo) y otros 10 que se moverán gracias al gas autogenerado en nuestras estaciones de depuración.

En este sentido, hemos instalado gasineras en las depuradoras de La Gavia, Viveros de la Villa y Butarque. Esta última, de más capacidad, está preparada incluso para abastecer a camiones y autobuses. Todas ellas permitirán suministrar biometano, un combustible 0 emisiones y con gran poder calorífico, a más de una veintena de vehículos diarios.

Por último, como consecuencia del crecimiento de nuestra flota de vehículos eléctricos y con el objetivo de poder utilizarlos en trayectos más largos, hemos instalado recientemente más de  200 puntos de recarga en 50 de nuestras instalaciones. Entre ellas se incluyen presas, depuradoras y centros de trabajo periféricos.

CÓMO GESTIONAMOS LA FLOTA DE VEHÍCULOS

A la hora de adquirir y gestionar nuestra flota de vehículos, nos ajustamos a las demandas concretas de cada equipo, para así garantizar la movilidad de todo nuestro personal. Lo hacemos asegurándonos de que los vehículos no se infrautilicen. De este modo, asignamos a cada centro de trabajo un número de vehículos acorde a sus necesidades. Como los coches están arrendados, cada vez que vence un contrato, renovamos la flota en función de las nuevas exigencias de movilidad de los servicios.

Además, contamos en nuestras oficinas centrales con un pool de vehículos, es decir, un pequeño parque móvil a disposición de los empleados, que pueden solicitar los coches bajo demanda para su uso durante un momento concreto del día o la semana, siempre que lo requieran por cuestiones de trabajo.

Este parque de vehículos está diseñado para que tenga una eficiencia de uso de entre el 80 % y el 90 %, que coincide con las ratios que aplican las compañías de alquiler para rentabilizar su inversión.


Hemos instalado más de  200 puntos de recarga en 50 de nuestras instalaciones

AGUA Y DEPORTE, UNA PAREJA INSEPARABLE

AGUA Y DEPORTE, UNA PAREJA INSEPARABLE


Una hidratación adecuada y constante resulta imprescindible no solo para mantener el equilibrio hídrico, sino también para evitar un agotamiento excesivo cuando hacemos ejercicio

El agua tiene un papel fundamental en el transporte de los nutrientes que ingerimos hacia las células musculares, así como en su absorción, y es primordial en la eliminación de sustancias de desecho y en la lubricación de las articulaciones. Si no nos hidratamos convenientemente, podemos notar cansancio, dolor de cabeza, dificultad de concentración...

 

Una pérdida del 2 % de agua en nuestro cuerpo puede provocar una reducción del 20 % de nuestra energía y, si perdemos un 10 %, podríamos encontrarnos con mayores complicaciones. Por eso, nunca debemos esperar a tener sed para beber agua. De hecho, es aconsejable tomar un mínimo de 8 o 10 vasos al día. Esta recomendación, que todos debemos tener en cuenta, se convierte en imprescindible a la hora de practicar deporte.

 

Hacer deporte, sobre todo en verano, provoca una mayor pérdida de agua en nuestro cuerpo. La práctica de ejercicio aumenta nuestra temperatura corporal y la transpiración de agua en forma de sudor es uno de los mecanismos principales para refrigerarnos. Sin una hidratación conveniente, disminuirá nuestra resistencia física y nuestra fuerza muscular, y es posible que aumente la probabilidad de sufrir lesiones. Además, en un cuerpo deshidratado se pueden producir problemas físicos, desde calambres musculares hasta mareos, cuando no algo más grave. Por lo tanto, es evidente que una hidratación adecuada y constante resulta imprescindible no solo para mantener el equilibrio hídrico, sino también para evitar un agotamiento excesivo. 

 

Aunque ya todos sabemos que el mecanismo del que dispone nuestro organismo para avisar de que necesitamos agua es la sed, esta sensación se manifiesta con cierto retraso, cuando ya se ha producido una disminución del rendimiento. Es por ello que debemos beber entre 400 ml y 600 ml de agua unas dos o tres horas antes de realizar ejercicio, aun cuando no lo creamos necesario. De esta manera, contaremos con el tiempo suficiente para regular el líquido corporal total, retrasando los eventuales efectos perjudiciales de sufrir deshidratación durante la actividad física.

 

Teniendo en cuenta que la deshidratación compromete el trabajo muscular y, por tanto, nuestro rendimiento deportivo, durante la práctica de ejercicio procuraremos beber pequeñas cantidades a intervalos regulares para lograr un equilibrio hidroelectrolítico adecuado. En esta etapa, la cantidad de agua que se debe ingerir dependerá de diversos factores como el nivel de sudoración, la intensidad y duración del ejercicio, las condiciones medioambientales y la posibilidad de beber en función de la disciplina deportiva. 

 

Beber agua tras el ejercicio físico es igual de importante. En cada litro de sudor encontramos alrededor de 1,5 g de sal, que contiene 585 mg de sodio. Esta situación de pérdida de electrolitos provoca que nuestro rendimiento físico se vea afectado y que los músculos no respondan de la forma adecuada, lo que da lugar a calambres y deficiencias en la contratación muscular. En algunos casos, después de la práctica de ejercicio físico, añadir entre 1 y 1,5 g de sal por cada litro de agua ayuda al cuerpo en su proceso de recuperación tras el desgaste sufrido y asegura una completa hidratación. 

 

Por lo tanto, una buena hidratación es fundamental a la hora de practicar ejercicio. Y es que la ingesta adecuada de agua nos hará sentir con intensidad ese bienestar que intentamos conseguir cuando hacemos deporte.


No debemos esperar a tener sed para beber agua

SOLO EL PAPEL HIGIÉNICO PUEDE TIRARSE POR EL VÁTER

SOLO EL PAPEL HIGIÉNICO PUEDE TIRARSE POR EL VÁTER


A diferencia de lo que se indica en algunos envases, las toallitas húmedas no son desechables, por lo que, una vez usadas, su destino debe ser siempre la papelera o el cubo de basura

Las toallitas húmedas que se arrojan por el inodoro se han convertido en una de las principales amenazas para las redes de saneamiento, tanto generales como particulares. Si se tiran por el váter, acaban enmarañándose y ocasionando enormes atascos en colectores, arquetas o estaciones depuradoras, algo que debemos erradicar entre todos. La solución es sencilla: una vez usadas, hay que tirar las toallitas a la papelera o al cubo de basura, pero nunca hacerlo por el váter. 

Las toallitas forman atascos en la red de saneamiento por su composición: aunque en muchos envases se indique que son desechables o biodegradables, no llega a ser del todo cierto, ya que, aunque sí se acaban descomponiendo, no lo hacen en el tiempo que tardan en llegar a las depuradoras (apenas unas horas). El tejido de las toallitas se compone de una mezcla de fibras sintéticas que no se puede disgregar, de modo que, si se tiran por el inodoro, permanecen prácticamente inalteradas durante varias semanas, incluso meses. 

La composición de las toallitas nada tiene que ver con la del papel higiénico. Mientras que este se desintegra en el agua con suma rapidez (al cabo de media hora lo ha hecho en un 95 %), las toallitas necesitan dos días para deshacerse apenas un 36 %. Sucede también con el producto catalogado como "papel higiénico WC húmedo", que viene a ser una toallita camuflada bajo otra denominación. Ninguno de ellos se disgrega en el agua lo suficientemente rápido. Por tanto, no es nada extraño que estas toallitas se deshilachen, formen madejas y, ayudadas en muchos casos por los aceites domésticos y otros residuos que, desgraciadamente, también circulan por la red de saneamiento, puedan llegar a colapsar las tuberías que conducen el agua hasta las depuradoras. 

Porque no se trata solo de toallitas húmedas. Hay otros muchos residuos que acaban irresponsablemente en el retrete, en lugar de hacerlo en la papelera: tiritas, compresas, algodones, preservativos o bastoncillos son algunos ejemplos. Todos ellos terminan finalmente en los vertederos, el destino al que deberían haber ido directamente, ahorrándose la innecesaria escala en las instalaciones de saneamiento y depuración.  

En definitiva, es importante que tomemos conciencia de esta problemática para poder combatirla. Se trata de recordar que por el váter únicamente se deben depositar tres cosas: orina, heces y papel higiénico. Por sus siglas en inglés –pee, poo and paper–, a esta regla se le conoce internacionalmente como la triple P o PPP. 

 

Recuerda la regla de la triple P: al váter, solo papel, pipí y popó


Si se arrojan por el inodoro, las toallitas pueden provocar atascos en la red de saneamiento

¿QUÉ ES EL CAUDAL ECOLÓGICO?

¿QUÉ ES EL CAUDAL ECOLÓGICO?


El caudal ecológico es aquel que permite mantener, como mínimo, la vida de los peces que de manera natural habitan en un río, así como la vegetación de su ribera

¿Quién no ha tenido que estudiar los ríos de España en su época colegial y memorizar sus afluentes, longitudes y caudales? Conceptos como el de caudal son de sobra conocidos, sin embargo, al añadirle el apellido “ecológico”, el tema va más allá de lo que aprendimos en el colegio.

El caudal ecológico es aquel que permite mantener, como mínimo, la vida de los peces que de manera natural habitan en un río, así como la vegetación de su ribera. Así pues, en aras de la protección del medio ambiente, se estableció la obligación de regular y planificar a conciencia los recursos hidrológicos de las diferentes cuencas, estableciendo un régimen de caudales específico para cada río en función de sus características particulares.

Las confederaciones hidrográficas elaboran los planes hidrológicos, que establecen este régimen de caudales ecológicos en los ríos y aguas de transición. En cada cuenca existe un organismo encargado de controlar dichos caudales en los puntos de medida que se indiquen en la normativa de cada plan.

El caudal ecológico tiene un efecto directo sobre los embalses. Si estos retuvieran toda el agua que les llega, los ríos situados aguas abajo de la presa podrían secarse, por ello es necesario que los embalses suelten de vez en cuando la cantidad de agua que marca el organismo regulador del caudal.

MÍNIMOS Y MÁXIMOS

Dos componentes fundamentales para entender el caudal ecológico son el de caudal mínimo y máximo de un río. El caudal mínimo es el caudal necesario para que se conserve la estructura y función del ecosistema acuático. Por el contrario, el caudal máximo es el mayor caudal que debe circular por el tramo de río en cuestión y que no debe de ser superado salvo que se produzca una situación excepcional como pudiera ser una gran avenida. No debe sobrepasarse en la gestión diaria con el fin de proteger igualmente a las especies autóctonas: los caudales especialmente altos pueden reducir las poblaciones más sensibles debido a la velocidad excesiva del agua, ya que esta provoca el desplazamiento forzoso de los peces aguas abajo o incluso su muerte.

Para estimar los valores mínimos y máximos de los caudales, así como otros parámetros, se utilizan distintos tipos de metodologías. Por ejemplo, se utilizan los registros históricos con datos diarios y mensuales para calcular los caudales mínimos o máximos de cada flujo de agua. Pero además de estudios estadísticos para establecer los límites con respecto al caudal, se tienen también en consideración las especies que habitan el tramo de río estudiado y las condiciones específicas del hábitat en cada tramo concreto que se somete a estudio.

Concretamente, en la cuenca del Tajo, dentro de la que se encuentra la Comunidad de Madrid, existen más de 300 ríos en los que se han hecho estudios de caudales ecológicos, analizando series de caudal y métodos de simulación del hábitat para conocer las necesidades de los peces que viven en esos ríos. Con respecto a esta última metodología, se elaboran gráficos que reflejan las condiciones óptimas para cada especie de pez, incluyendo variables como la velocidad del agua, la profundidad o la composición de sustratos. Gracias a la aplicación de estos estudios se puede determinar cuál es el caudal ecológico de un flujo de agua y así garantizar una mejor conservación de las especies que lo habitan.

¿Y CUANDO HAY SEQUÍA?

Obviamente, el régimen de caudal ecológico se puede ver alterado en casos de sequías prolongadas. En esos casos, el régimen se vuelve menos exigente y disminuyen los niveles que se marcan en los periodos de normalidad. No obstante, esta reducción del caudal ecológico no es de aplicación en las zonas de especial protección, como la Red Natura 2000 o los humedales de importancia internacional. Según indica el Reglamento de Planificación Hidrológica, en estas zonas se considera prioritario el mantenimiento del régimen de caudales ecológicos, salvo cuando lo que haya en juego sea el abastecimiento de poblaciones.


A veces es necesario que los embalses suelten la cantidad de agua que marca el organismo regulador del caudal

CUANDO TERMINE EL VERANO, NO VACÍES TU PISCINA

CUANDO TERMINE EL VERANO, NO VACÍES TU PISCINA


El agua del vaso puede mantenerse durante cinco años, por lo que vaciarla cada año supone malgastar miles de litros que podrían volver a usarse

Durante los meses de verano, la piscina es uno de los lugares preferidos para disfrutar del tiempo de descanso y combatir las altas temperaturas. Los afortunados que disponen de una en su casa o comunidad de vecinos sabrán que, para conservarla, hay que realizar un mantenimiento continuo no solo del vaso, sino de las tuberías, la bomba, los dispositivos de depuración y, por supuesto, del agua.

Pero ¿qué hacemos con nuestra piscina cuando llega el fin del periodo estival, del calor y del buen tiempo? No son pocos los propietarios y las comunidades de vecinos que la dejan a su suerte. Sin duda la opción más eficiente es revestir el vaso durante el invierno para mantener la piscina protegida. Y es que si optamos por vaciarla, realmente estaremos tomando una decisión que nos conducirá a desperdiciar grandes cantidades de agua y, por consiguiente, a gastar más dinero.

Siempre podemos adecuar nuestra piscina para que aguante las épocas en las que no se utiliza. Así le daremos una segunda oportunidad al agua, manteniéndola en buenas condiciones hasta el siguiente verano. Los expertos aseguran que, a menos que se tengan que realizar reparaciones en la pintura o juntas del propio vaso, lo mejor es no vaciar la piscina. Incluso tenerla llena de agua puede ayudar a protegerla en invierno. Hay que tener en cuenta que, si se vacía, la presión de la tierra que la rodea ya no será contrarrestada por la presión del agua, lo que puede hacer que las paredes se agrieten, creando un problema muy serio.

Del mismo modo, el agua ayuda a aislar y proteger las paredes de la piscina contra la suciedad y las inclemencias del tiempo. De manera que, si el agua está libre de algas, moho u otro tipo de bacterias, y los niveles de cloro (entre 1 y 3 ppm.) y de pH (entre 7,2 y 7,6,) son los adecuados, podremos conservar el agua durante 5 años.

Por otro lado, colocar una cubierta solar (tanto en los meses de verano como en los periodos de inactividad) reduce la evaporación del agua. Con este simple gesto estaremos consiguiendo reducir la evaporación del agua del vaso hasta en un 70 %. Además, la lona de protección evitará la caída de materia orgánica en su interior.

Reutilizar el agua de la piscina comporta importantes beneficios: evitamos gastar agua potable para usos lúdicos y la preservamos para los más importantes, como el abastecimiento a la población. Dado que el agua es un recurso limitado, el aprovechamiento del agua de la piscina para la temporada siguiente adquiere un valor incalculable, sin olvidar que cuanto más cuidado mantengamos el vaso durante el invierno, más fácil, rápida y económica será la puesta en marcha de la piscina con la llegada del buen tiempo.


Cubre tu piscina durante el invierno para mantenerla protegida

¿CADA CUÁNTO HAY QUE LAVAR LAS TOALLAS DE BAÑO?

¿CADA CUÁNTO HAY QUE LAVAR LAS TOALLAS DE BAÑO?


No es necesario lavar las toallas tras cada uso: cuando en un hotel las colgamos en el toallero, le indicamos al servicio de limpieza que seguiremos usándolas, un gesto que contribuye a reducir el gasto de agua

Cuando iniciamos nuestras vacaciones, una de las sensaciones más placenteras es desbloquear la puerta de la habitación del hotel y ver que en su interior todo está perfectamente colocado, dispuesto para nuestro uso y disfrute. En el baño, entre los elementos que nunca faltan siempre está un nutrido set de toallas, lo cual se agradece, pues tener que cargar con las propias desde casa sería un engorro.

El quid de la cuestión reside en cómo hacer un uso coherente de esas toallas que el primer día cuelgan impolutas en el hotel o apartamento. No es de extrañar (quien esté libre de culpa que tire la primera piedra) que, aprovechando la comodidad que ofrece el servicio hotelero, queramos disponer cada día de toallas limpias, a sabiendas de que su reposición será casi inmediata. La norma, muchas veces no escrita, dicta que, si el huésped desea que le cambien las toallas, debe colocarlas en el suelo o dentro de la propia bañera/ducha. Sin embargo, si en nuestra casa no lavamos las toallas a diario, ¿por qué habríamos de demandarlo así en un hotel?

Huelga decir que estaríamos en nuestro derecho, pero en el fondo, podemos pasar sin hacerlo, pues no es necesario que tras cada uso reclamemos toallas limpias. Si se cuelgan las usadas en su correspondiente toallero, estaremos indicando al servicio de limpieza que seguiremos usándolas, un gesto que muchos alojamientos fomentan y agradecen. A la postre, actuar de este modo significa reducir el número de lavadoras que debe poner el hotel. Esto es, menguar su gasto de agua.

Ahora bien, la preguUsa sistemas automáticos de riegonta del millón es: entonces, ya sea en casa o no, ¿cada cuánto conviene poner a lavar nuestras toallas? Lo cierto es que no existe una respuesta firme y consensuada al respecto.

A grandes rasgos, podemos afirmar que las toallas o los albornoces no deben pasar más de una semana sin visitar la lavadora. Por otro lado, tras su utilización para el secado del cuerpo, es apropiado colgarlas en un lugar ventilado (si es en un tendedero al aire libre, aun mejor) para evitar que conserven la humedad. Mantenerlas lo más secas posible es la clave del asunto.

Volviendo al tema de su lavado, los más pulcros indican que cada dos o tres días es lo idóneo para eliminar el olor a humedad. No obstante, en términos de higiene (como hemos apuntado antes) es posible estirar el tiempo de uso continuado hasta los 7 días, según apuntan algunos alergólogos.


Se puede estirar el uso continuado de las toallas hasta los 7 días

VIAJE A LOS ORÍGENES DEL CANAL DE ISABEL II

VIAJE A LOS ORÍGENES DEL CANAL DE ISABEL II


Cada 24 de junio celebramos el aniversario de la traída de las aguas del río Lozoya a la capital, una proeza de la ingeniería que cambió por completo la historia de Madrid

Que salga agua cada vez que abrimos el grifo es algo que en nuestros tiempos entendemos como cotidiano, para nada fuera de lo común. Sin embargo, hasta hace apenas 200 años la escasez de agua era uno de los principales problemas de Madrid, que impedía que la ciudad creciese y amenazaba su futuro como capital de España. Hay que remontarse hasta la primera mitad del siglo XIX para encontrar la solución a este problema. 

Por aquel entonces, Madrid tenía más de 220.000 habitantes que aún se abastecían a través de los viajes del agua, unas captaciones subterráneas que eran insuficientes para esa población (proporcionaban uno 7 litros por habitante al día). Además, la ciudad comenzaba a padecer importantes problemas de salubridad por la falta de limpieza y la escasez de agua.

Tras varios años recabando proyectos que paliasen esta escasez, el extremeño Juan Bravo Murillo, presidente del Consejo de Ministros bajo el reinado de Isabel II, encargó la obra de traída de las aguas a los ingenieros Juan Rafo y Juan de Rivera. Ese es el germen de nuestra empresa, que fue creada mediante el Real Decreto el 18 de junio de 1851. En el decreto se disponía la construcción de un embalse y de un canal de más de 70 kilómetros de longitud que llevase hasta Madrid el agua del río Lozoya. La traída de las aguas se materializó el 24 de junio de 1858

Desde su planteamiento inicial, el proyecto para abastecer de agua a Madrid supuso todo un reto: se decidió levantar una presa de gravedad de 27 metros de altura y 72,4 metros de longitud, el Pontón de la Oliva, además del mencionado canal para transportar el agua y de un depósito de 48.000 metros cúbicos. El proyecto se planificó con tanto margen que era más que suficiente para abastecer a cinco veces la población existente en ese momento.

El 11 de agosto de 1851, el rey consorte, Francisco de Asís, colocó la primera piedra de la presa del Pontón de la Oliva, dando inicio oficial a las obras. En su momento, la construcción de la presa y el canal fue la mayor obra hidráulica de Europa (se necesitó el trabajo de 2.000 obreros). Aunque en su época se le tachó de fantástico, el proyecto tenía tal visión de futuro que, en la actualidad, siguen funcionando algunas de las instalaciones originales.

Sea como fuere, las obras llegaron a buen puerto. La ceremonia de la llegada de las aguas hasta la calle ancha de San Bernardo, donde se instaló una fuente con un surtidor de gran altura, se vivió con auténtico entusiasmo. Con la ciudad engalanada para la ocasión, tuvo lugar una verbena festiva donde la reina Isabel II y su comitiva fueron aclamados por el pueblo madrileño. Las abundantes y claras aguas del Lozoya cambiaron totalmente la vida en la ciudad y propiciaron su desarrollo: se crearon fuentes y parques públicos, las calles pasaron a estar más limpias y descendió muy considerablemente el número de epidemias y enfermedades.


El 18 de junio de 1851 se aprobó la creación del Canal de Isabel II

UN DÍA PARA PENSAR (MÁS) EN EL AGUA

UN DÍA PARA PENSAR (MÁS) EN EL AGUA


La Organización de las Naciones Unidas estableció esta jornada internacional dedicada al agua en 1992, que en esta edición lleva por lema «No dejar a nadie atrás»

Como cada año, el 22 de marzo tiene un protagonista mundial: el agua. Hace ya más de 25 años que esta fecha sirve como recordatorio de la importancia de este recurso para la salud, el desarrollo, el bienestar y, en definitiva, la vida. Por eso, no podíamos dejar de dar un espacio a esta celebración en este blog.

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en 1992 la creación de un día internacional dedicado al agua: nuestra supervivencia depende de este recurso, y, lamentablemente, no todo el mundo puede acceder a él en buenas condiciones.

Desde entonces, el propósito es que cada 22 de marzo sirva como altavoz para recordar a la población que el agua es un recurso indispensable para la vida. Sin embargo, en la práctica, problemas como la degradación del medio ambiente, el cambio climático, el crecimiento demográfico, los conflictos, los flujos migratorios y los desplazamientos forzosos hacen que todavía hoy más de 2.000 millones de personas vivan sin suministro de agua potable en sus hogares, lo que les obliga a guardar horas de cola o acudir a pozos lejanos para conseguir unos pocos litros. 

El tema del Día Mundial del Agua 2019 es «No dejar a nadie atrás»: está enfocado en unir esfuerzos para facilitar el acceso a las personas más vulnerables (mujeres, niños, refugiados, pueblos y nacionalidades indígenas, personas con discapacidad, etc.), quienes son más propensos a la discriminación y, en consecuencia, a no dispones de la suficiente cantidad y calidad de líquido vital para cubrir sus necesidades. Se trata de una adaptación de una de las metas del Objetivo 6 de Desarrollo Sostenible (ODS 6) de la Agenda 2030 de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, que consiste en garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos de aquí a 2030. Por definición, eso significa no dejar a nadie atrás. 

Con motivo de esta conmemoración, y en el marco del lema de este año, Canal de Isabel II organiza el I Encuentro Voces del Agua bajo el título «Agua para todos. No dejar a nadie atrás», un evento de debate y reflexión en torno a dos grandes bloques temáticos: las migraciones ambientales y el reto de garantizar el abastecimiento a la población. Esta primera edición, en la que colabora la Fundación Canal, que además acoge el evento, contará además con la presencia de miembros de Young Water Professionals, de nuestra empresa, y con Gonzalo Fanjul, de la Fundación porCausa de investigación, periodismo y migraciones. Será el viernes 22 a las 10:15 horas, y la entrada es libre hasta completar el aforo.

La Fundación Canal también ha querido actuar de altavoz y llamar la atención sobre la importancia del agua potable con una intervención efímera en su sede del artista urbano Leon Keer. La obra, en clave de humor acuático y en clara alusión al lema del DMA 2019, hace referencia a los diferentes públicos que se benefician de las actividades de la Fundación.

La intervención artística, que se podrá contemplar durante varios meses en la sed de la Fundación, es la primera de las acciones conmemorativas que la Fundación Canal ha programado para celebrar, durante 2019, su 18º aniversario. A lo largo de 2019, y bajo el lema  «Somos más que agua», la Fundación ha preparado distintas acciones conmemorativas aunando los campos del arte, la cultura, la innovación y la sensibilización ambiental, que convivirán con la programación habitual de la Fundación. 


Cada 22 de marzo debe servir como altavoz para recordar a la población que el agua es un recurso indispensable para la vida

PRIMER DEPÓSITO ELEVADO: HISTORIA DE UN SÍMBOLO DE CANAL

PRIMER DEPÓSITO ELEVADO: HISTORIA DE UN SÍMBOLO DE CANAL


Construido a principios del siglo XX, el Primer Depósito Elevado cumplió con un cometido esencial en aquella época: llevar el agua a los nuevos barrios del norte de Madrid. Hoy, es un icono de Canal y del distrito de Chamberí

Por su ubicación y su estructura arquitectónica, el Primer Depósito Elevado constituye una de las señas de identidad de nuestra empresa. Aunque su peculiar y atractiva ornamentación constituye a decorar el paisaje de Chamberí, el cometido original de la obra no era precisamente estético. Y es que su construcción a principios del siglo XX sirvió realmente para solventar una problemática que había surgido con respecto al abastecimiento de agua de algunas zonas de Madrid.

El ensanchamiento de la ciudad hacia el norte provocaba que los nuevos barrios quedasen situados en cotas demasiado elevadas como para poder garantizar el suministro de agua. Las nuevas zonas de Madrid se encontraban edificadas a un nivel más alto que la solera de los depósitos existentes en esas fechas, lo que hacía imposible que el agua pudiese alcanzar esas cotas. La construcción del Primer Depósito Elevado fue la solución para resolver ese problema, pues permitió que el agua llegase con la presión suficiente a las edificaciones de nuevos barrios como los de Cuatro Caminos o Salamanca

Esta obra se ingeniería civil fue realizada por Luis Moya y Ramón de Aguinaga, siguiendo el proyecto inicialmente planteado por Diego Martín Montalvo. El depósito, que alcanza los 36 metros de altura, entró en servicio el 15 de noviembre de 1911. Junto a él se contruyó una central de bombeo que impulsaba el agua hasta la cuba del depósito, una estructura cilíndrica con capacidad para 1.500 metros cúbicos. La edificación del Primer Depósito Elevado se alejó de la tradicional arquitectura de hierro de la época y apostó por un estilo que bebía de las influencias mudéjares y medievales. 

El edificio dejó de cumplir con su función primigenia a mediados del pasado siglo, cuando entró en servicio el nuevo depósito de Plaza de Castilla. Permaneció en desuso hasta que en 1985 se acometió su rehabilitación con el propósito de recuperar la obra y otorgarle un uso cultural.

Finalmente, el Primer Depósito Elevado completó su transformación en la actual Sala de Exposiciones Canal de Isabel II. La obra de reconversión, además, fue galardonada con el premio Europa Nostra de Conservación de Patrimonio Cultural en el año 1992.

La Sala Canal abrió sus puertas al público en diciembre de 1986 con una exposición dedicada a la última etapa de Salvador Dalí. Desde su apertura ha albergado obras de todo tipo, de hecho, no tardó demasiado en convertirse en un espacio de referencia en el mundo de la fotografía y la imagen, especialmente. Por ella han pasado los artistas fotográficos más interesantes del panorama nacional e internacional, fruto también de la colaboración de la sala con los famosos certámenes de ARCO y PHotoEspaña


La construcción del Primer Depósito Elevado permitió que el agua llegase con la presión suficiente a las edificaciones de nuevos barrios como los de Cuatro Caminos o Salamanca

LA TARIFA SOCIAL SIGUE CRECIENDO

LA TARIFA SOCIAL SIGUE CRECIENDO


Hemos ampliado nuestra tarifa social para que las personas viudas y los perceptores de la Renta Activa de Inserción también puedan beneficiarse de las bonificaciones en la factura del agua

Hace tiempo que nuestra tarifa social cumplió la mayoría de edad. Desde que en 1996 se creara una bonificación en la factura del agua destinada a las familias numerosas, las ayudas proporcionadas por Canal no han parado de crecer. A medida que han transcurrido los años, cada vez un abanico más amplio de la población se ha podido ir beneficiando de unas bonificaciones que contribuyen a hacer la factura más asequible. 

Ya a lo largo de 2018, la cantidad de facturas bonificadas se incrementó en casi cinco mil, cerrando el curso con 46.306 contratos adscritos a las bonificaciones por familia numerosa, vivienda numerosa o exención social. Bajo esta última variante se han visto beneficiados distintos colectivos: perceptores de la Renta Mínima de Inserción, perceptores de pensiones no contributiva, entidades sin ánimo de lucro, así como personas que acreditan no poder hacer frente a los recibos -mediante informe emitido por un trabajador social-. En total, sumando todas las tipologías existentes, el año pasado destinamos 2,81 millones de euros a la aplicación de estas bonificaciones sociales.

La previsión es que los importes bonificados continúen creciendo. Más aún teniendo en cuenta que acabamos de incorporar dos nuevos colectivos al grupo de beneficiarios de la tarifa social. Por un lado, los perceptores de una pensión por viudedad cuyos ingresos no superen los 14.000 euros; por el otro, los perceptores de la Renta Activa de Inserción.

La bonificación por viudedad supone una reducción del 50 % en la cuota fija del recibo del agua y de ella podrán beneficiarse hasta 200.000 clientes. A su vez, su aplicación contribuye con las estrategias definidas por la Comunidad de Madrid para mejorar las condiciones de vida de las personas mayores en la región.

Por su parte, la bonificación por Renta Activa de Inserción está destinada a los desempleados con especiales necesidades económicas y dificultad para encontrar un empleo. Supone la reducción de un 50 % en la cuota de servicio fija y la gratuidad de hasta 25 metros cúbicos de consumo en cada bimestre.

CERCANÍA AL USUARIO Y TRATO PERSONALIZADO 

Detrás de los miles de contratos bonificados se encuentra nuestro equipo de trabajadores sociales. Son ellos quienes reciben y resuelven las solicitudes de bonificación, divulgan la tarifa social en su más amplia acepción y dispensan una atención personalizada a los usuarios en situación de especial exclusión. Solo durante el año 2018 atendieron presencialmente a 884 clientes que, por sus circunstancias particulares, requerían de un trato especial. 

Esta iniciativa surgió en marzo de 2017 con tres objetivos primordiales: integrar a los clientes en situación vulnerable, ampliar el número de contratos bonificados y proyectar externamente la tarifa social a través de las relaciones con otros actores. 

Desde su creación, este equipo ha realizado 33 visitas a centros sociales, donde han mantenido reuniones con los profesionales que trabajan en estas instituciones. Igualmente, han visitado 75 municipios y 8 asociaciones, sin olvidar el contacto entablado con la Agencia de la Vivienda Social y con la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid

Además de las funciones vinculadas con las bonificaciones en la factura, nuestros trabajadores sociales cumplen con otro cometido no menos importante: orientar al cliente sobre el provecho de realizar un consumo responsable y de revisar la instalación interior de la vivienda. En este sentido, ofrecen consejos y herramientas para mejorar la eficiencia en el consumo de agua. 


En 2018, la cantidad de facturas bonificadas se incrementó en casi cinco mil, cerrando el curso con 46.306 contratos

TANQUES DE TORMENTAS: PROTECTORES DE LOS RÍOS

TANQUES DE TORMENTAS: PROTECTORES DE LOS RÍOS


Los tanques de tormentas cumplen un cometido esencial: almacenan las primeras aguas de lluvia y regulan su paso hacia las depuradoras

Estamos acostumbrados a que el agua precipite desde el cielo empapando las calles. Pero ¿dónde va a parar ese torrente que es absorbido por las alcantarillas? Por regla general, a las depuradoras. Pero en Madrid contamos, además, con un sistema que nos permite retener las aguas de lluvia en tanques de tormentas antes de que lleguen a las estaciones de depuración. 

Los tanques de tormentas son unos enormes depósitos subterráneos creados para almacenar las primeras aguas de lluvia, que además son las más contaminantes -más incluso que las aguas fecales- porque arrastran toda la suciedad acumulada en las calles y en el asfalto. De este modo, los tanques evitan que las depuradoras sobrepasen su caudal máximo y tengan que verter el excedente, sin tratar, a los cauces receptores.

En días de precipitaciones intensas, el agua se filtra a través de las alcantarillas, pero debido a su enorme volumen, no puede ser depurada inmediatamente. Por este motivo, estas aguas esperan en los tanques de tormentas hasta que deja de llover. Es entonces cuando se conducen gradualmente a las estaciones de depuración. Con ello, no solo se evita la contaminación de los ríos, sino que, además, se impiden posibles inundaciones y daños ambientales.

El agua se dirige a los tanques de tormentas a través de enormes colectores que pueden alcanzar los seis metros de diámetro, casi como los túneles del metro. Además, antes de llegar a los tanques, el agua pasa por una serie de filtros que permite retener elementos contaminantes sólidos como botellas de plástico u otro tipo de objetos. Muchos de los objetos sólidos que llegan hasta el hasta con el agua pluvial quedan acumulados en el fondo del mismo. Posteriormente se retiran mediante distintos sistemas de limpieza.

En Canal de Isabel II contamos con 65 tanques de tormentas que reservan el agua de las lluvias antes de ser tratada. Entre todos pueden almacenar 1,46 hectómetros cúbicos. Los dos mayores tanques de tormentas del mundo se encuentran igualmente en Madrid. Se trata de las instalaciones de Arroyofresno y Butarque. Cada uno puede almacenar hasta 400.000 metros cúbicos de agua, ocho veces más que el estanque de El Retiro.

Gracias a tanques de tormentas como estos, las primeras aguas de lluvia son retenidas en el subsuelo hasta que las depuradoras van teniendo capacidad para tratarlas. Una vez depurada, el agua puede ser vertida de nuevo a los ríos en las mejores condiciones sin que suponga una amenaza ecológica para el caudal. 


En Canal de Isabel II contamos con 65 tanques de tormentas que reservan el agua de las lluvias antes de ser tratada

LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL EN CANAL DE ISABEL II

LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL EN CANAL DE ISABEL II


Estamos potenciando la implantación de soluciones de I+D+i basadas en las nuevas tecnologías, entre las que destaca el desarrollo de un nuevo sistema de telelectura de contadores

Siguiendo la hoja de ruta marcada por la línea 9 de nuestro Plan Estratégico, en Canal de Isabel II estamos reforzando la apuesta por los proyectos basados en la investigación, el desarrollo y la innovación. El contexto actual exige a la vanguardia en las nuevas tecnologías y buscarles utilidades en todos los campos, motivo por el cual, estamos impulsando la implantación de las tecnologías más modernas con el fin de desarrollar nuevos servicios y de ser más eficientes en los procesos que llevamos a cabo. 

En cualquier caso, en lo que respecta a la transformación digital, no partimos de cero, sino que durante los últimos tiempos hemos podido recorrer un buen trecho. Sin ir más lejos, llevamos más de una década estudiando el uso de tecnologías avanzadas de telelectura de contadores que mejoren nuestra actividad comercial y el servicio que prestamos a los clientes en la Comunidad de Madrid. 

Actualmente, estamos desarrollando un proyecto piloto para estandarizar un sistema de telelectura de contadores de agua utilizando nuevas técnicas en las telecomunicaciones. Se trata de la primera experiencia de esta envergadura que se desarrolla en España y en la que participan las principales operadoras de comunicaciones, así como fabricantes de contadores. 

Esta iniciativa nos permitirá ofrecer a los clientes información completa y detallada sobre sus consumos, detectar posibles incidencias o pérdidas de agua en instalaciones interiores e incrementar la eficiencia en la gestión y explotación de su red de distribución.

AUTOMATIZACIÓN Y SOLUCIONES ROBÓTICAS

Tampoco hay que olvidar las tecnologías de automatización y las soluciones robóticas aplicadas al ciclo del agua, a las que en Canal también les concedemos un notable protagonismo. De hecho, gracias a los avances de las nuevas tecnologías de comunicaciones, muchas de las instalaciones de la empresa cuentan con funcionalidades que hubieran sido impensables hace veinte años.

La automatización en su máximo esplendor pronto será una realidad en la depuradora de Arroyo Culebro Cuenca Baja, donde, entre otras cosas, se pondrá simular el comportamiento de la planta antes de poner en funcionamiento determinados procesos. Además, posibilitará el control remoto, la analítica de datos, el mantenimiento predictivo o la optimización de las operaciones desde todos los puntos de vista, también el energético. 

Del mismo modo, en la Estación de Bombeo de Agua Residual de Boadilla se está desarrollando un proyecto piloto que dotará a la instalación, entre otras aplicaciones, de inteligencia artificial, realidad aumentada y gestión remota de procesos, funcionalidad que se está extendiendo en más tipos de infraestructuras: pozos, elevadoras de agua potable, recloradoras, etc. 

Así las cosas, estamos detectando procesos del ciclo del agua que pueden ser beneficiarios de soluciones basadas en las TIC o la robótica. De hecho, uno de nuestros objetivos estratégicos consiste en implementar 15 iniciativas de este tipo para el año 2022. Algunas ya están siendo aplicadas. Por ejemplo, en la explotación se ha integrado un robot subacuático que permite ver con gran nitidez el fondo de los depósitos, el estado de las armaduras de los decantadores de las ETAP y otros elementos sumergidos con válvulas y compuertas.


El sistema de telelectura de contadores de agua ofrecerá a los clientes una información más completa y detallada

NUEVOS PARQUES EN CHAMBERÍ: ABRIENDO ESPACIOS PARA LOS VECINOS

NUEVOS PARQUES EN CHAMBERÍ: ABRIENDO ESPACIOS PARA LOS VECINOS


Atendiendo las demandas de la ciudadanía, nos hemos embarcado en una fase marcada por la apertura pública de espacios: al parque Ríos Rosas, inaugurado recientemente, se le sumará una nueva zona verde en Bravo Murillo y la enorme remodelación del parque Tercer Depósito

Cobijado por el Depósito Elevado de Santa Engracia, el recientemente inaugurado parque Ríos Rosas aparece en el paisaje de Chamberí como un pequeño oasis entre tanto ladrillo. Este distrito es uno de los que cuentan con menos zonas verdes por habitante en toda la capital, por lo que el nuevo jardín viene a paliar de alguna manera esta carencia. Sobre todo, es una muestra del carácter aperturista y del compromiso que, como empresa pública, debemos a la sociedad. 

Con una superficie de 2.500 metros cuadrados, el parque Ríos Rosas tiene forma triangular y cuenta con varios senderos, más de 20 especies vegetales, numerosos bancos, fuentes a doble altura y un pequeño parque infantil con varios juegos adaptados. Los vecinos podrán disfrutar de estos jardines en horario de 10 a 20 horas del 16 de octubre al 30 de abril y de 09:00 a 22:00 horas del 1 de mayo al 15 de octubre.

Al parque de Ríos Rosas se le unirá en un futuro próximo un nuevo espacio público proyectado en la zona que colinda con Bravo Murillo. Allí también se levantará un parque, en este caso de 3.800 metros cuadrados de extensión. Consistirá en una franja lineal entre el vallado actual y el Segundo Depósito, algo parecido a un paseo con isletas y vegetación a ambos lados. Habrá igualmente un área infantil con columpios, amén de aparatos para hacer ejercicio, aptos para todas las edades. Se prevé que las obras de este parque comiencen a principios de 2019, siendo su plazo de ejecución de doce meses.

EL TERCER DEPÓSITO PONDRÁ EL BROCHE 

Pero estas no serán las únicas actuaciones que realizaremos para acondicionar algunos de nuestros terrenos y abrirlos al público, puesto que hay que sumar el proyecto para la remodelación y acondicionamiento de la superficie que ocupaba el campo del golf del parque Tercer Depósito.

El nuevo proyecto, que recuperará 48.000 metros cuadrados, ha nacido fruto de un proceso participativo y de diálogo social con las asociaciones de vecinos de Chamberí, cuyas demandas se tuvieron en consideración a la hora de formalizar el diseño de este espacio junto a la avenida de Islas Filipinas.

El parque Tercer Depósito contará con más de 55.000 metros cuadrados de zonas verdes, incrementando la vegetación en 800 árboles y 100 arbustos nuevos. Las zonas deportivas también se ampliarán. A las pistas ya existentes de fútbol y pádel, se añadirán otras para la práctica del baloncesto, del voleibol o del hockey. Habrá una nueva zona de actividad física con circuito biosaludable, parque de calistenia y pistas para jugar a la petanca. Además, se habilitarán 6.000 metros cuadrados en torno a una gran plaza en la que podrán desarrollarse actividades lúdicas y culturales. En total, el parque contará con una superficie de 116.000 metros cuadrados.

Las tres instalaciones comentadas, junto con el parque de Plaza Castilla, supondrán la apertura de más de 170.000 metros cuadrados de espacios de Canal de Isabel II para uso y disfrute de los ciudadanos. Todas ellas son iniciativas enmarcadas en una de las líneas de nuestro Plan Estratégico 2018-2030, en concreto de la línea destinada a potenciar la transparencia, el buen gobierno y el compromiso con la sociedad. 

 

Nuevos parques del distrito de Chamberí


Canal de Isabel II abrirá más de 170.000 metros cuadrados de espacios de verdes y lúdicos

AGUA DEL GRIFO: CALIDAD GARANTIZADA

AGUA DEL GRIFO: CALIDAD GARANTIZADA


Realizamos un análisis de agua cada cinco segundos para garantizar que su calidad sea excelente

Existe en algunos sectores de la sociedad la creencia de que el agua del grifo es peor que la embotellada, pero no es más que un mito. El agua del grifo es unos de los productos alimentarios que más controles analíticos pasa. Esta meticulosa vigilancia es a la vez causa y consecuencia de que se suministre con total garantía a la población.

El agua destinada al consumo humano debe cumplir con una calidad sanitaria apta después de su proceso de tratamiento y conservarla en la red de distribución, por lo que, desde que sale del punto de toma hasta que llega al grifo, recorre un camino lleno de controles, vigilancia, procesos y análisis

A propósito de este proceso de control, en Canal de Isabel II siempre hemos tenido la voluntad de ir más allá de lo exigido de cara a suministrar un agua de la mejor calidad posible. Por este motivo, empleamos las tecnologías más avanzadas y de vanguardia.

La vigilancia del agua en el abastecimiento comienza en el origen de la misma, es decir, en embalses, ríos y pozos; continúa durante su tratamiento en las estaciones potabilizadoras y a través de su paso por la red de distribución, hasta la entrega en los contadores del usuario. En este punto conviene matizar que la geografía juega a favor de los madrileños, ya que nuestros embalses se encuentran en zonas graníticas que favorecen la baja salinidad del agua, por lo que su sabor resulta más agradable. 

En cualquier cosa, a lo largo del proceso que recorre el agua, esta pasa por infinidad de controles. El más exhaustivo de todos ellos, con el mayor número de análisis, se lleva a cabo durante la estancia del agua en la red de distribución. Para su vigilancia utilizamos dos programas basados en la toma manual de muestras: uno sistemático en puntos y momentos concretos; y otro auxiliar sin programación establecida. A ellos hay que sumar que existe una importante red de estaciones de vigilancia automática (EVA). Están equipadas con infinidad de sensores que nos permiten medir una serie de parámetros y enviar los resultados en tiempo real al Centro de Control. En todas ellas analizamos el cloro, el amonio, los nitritos o el pH; en algunas, adeás, medimos el carbono orgánico total, los nitratos y la turbidez. Por si fuera poco, contamos también con 16 laboratorios que otorgan mayor fiabilidad si cabe al proceso de vigilancia. En total, realizamos seis millones de análisis al año, esto es, uno cada cinco segundos. 

Con todo, cada vez son más quienes están sustituyendo el agua embotellada por la del grifo, conscientes de las ventajas de esta transición. Además de por la diferencia de precio (el agua embotellada puede ser hasta mil veces más cara que la del grifo), también por la reducción de la huella de plástico. En este sentido, el uso de botellas o jarras de vidrio supone una magnífica idea. Si las llenamos con agua del grifo y las guardamos en el grifo, dispondremos siempre de agua fresca y óptima para su consumo. Todo ello con un coste económico prácticamente nulo y sin haber generado ni un solo residuo plástico. 


Cada año, Canal de Isabel II realiza seis millones de análisis de la calidad del agua

¿CÓMO PODEMOS GARANTIZAR EL SUMINISTRO DE AGUA EN EL FUTURO?

¿CÓMO PODEMOS GARANTIZAR EL SUMINISTRO DE AGUA EN EL FUTURO?


La esencia de la primera línea de nuestro Plan Estratégico es la de mantener la garantía del nivel de suministro actual, pero en los escenarios previstos de cambio climático y aumento poblacional. Estos dos aspectos constituyen uno de los principales retos a los que nos vamos a enfrentar en lo que se refiere a asegurar el abastecimiento

La Comunidad de Madrid se ha convertido en una región receptora de población donde cada vez vive más gente y, a su vez, los modelos climatológicos globales parecen apuntar hacia un contexto menos favorable en el régimen de lluvias. Así, se prevé un descenso en el agua disponible en los próximos años y un aumento del número de habitantes. Pese a ello, esta población deberá ser abastecida en cantidad suficiente, lo que plantea una ecuación bastante compleja de resolver.

Encaminado a conseguir que esas dos variables (más gente y menos agua) no supongan un problema para el suministro, hemos diseñado el Plan -25, que tiene como propósito reducir en un 25 % el volumen de agua derivada para consumo por habitante. De este modo, si en 2016 el consumo diario per cápita fue de 208 litros/habitante/día, la idea es que en 2030 esta cifra descienda hasta los 156 litros/habitante/día. Esto no significa necesariamente que el ciudadano tenga que consumir un 25 % menos de agua.

En primer lugar, para entender bien las bases del plan es importante el hecho de que, durante los últimos 13 años, pese al incremento poblacional, el consumo de agua por habitante ha ido descendiendo por diferentes motivos, lo que invita a pensar que la meta de esta línea estratégica es alcanzable si se aplican las medidas adecuadas para mantener esta tendencia. 

AGUA REGENERADA Y GESTIÓN EFICAZ DE LA DEMANDA

Un factor decisivo para la consecución del objetivo va a ser la apuesta por el agua regenerada. El agua regenerada es agua depurada que se somete a un proceso adicional de purificación, de manera que sea posible utilizarla, por ejemplo, para el riego de parques y jardines o el baldeo de calles. De esta forma, si el agua regenerada llega a un mayor número de clientes, se traducirá en agua de suministro que evita ser consumida. Poder recurrir a agua regenerada en cantidad suficiente, supondrá un paso importante hacia la consecución de ese ratio de consumo eficiente que perseguimos. 

Otra de las premisas del plan es la de conseguir que se gaste el agua justa sin que nadie tenga que bajar por ello sus estándares de vista. Es por ello que las campañas de sensibilización de la ciudadanía juegan un papel crucial a la hora de concienciar a la sociedad sobre la necesidad de hacer un consumo responsable del agua. No obstante, donde haremos especial hincapié será en el agua no controlada (roturas, fugas, robos, etc.), ya que mitigando este tipo de situaciones evitaremos perder en balde una cantidad considerable de agua para consumo. En esta línea, implantaremos tecnologías para la detección, reducción y prevención del fraude, así como mejoras en la lectura de los contadores domiciliarios. 


Con el Plan -25, Canal busca reducir en un 25 % el volumen de agua derivada para consumo por habitante

UN NUEVO PLAN ESTRATÉGICO PARA UNA EMPRESA PUNTERA

UN NUEVO PLAN ESTRATÉGICO PARA UNA EMPRESA PUNTERA


Nuestro nuevo Plan Estratégico, articulado en diez líneas de actuación, nos permitirá situarnos a la vanguardia de la gestión del agua urbana en el competitivo mundo del siglo XXI

Desde Canal de Isabel II, como empresa gestora de la totalidad del ciclo del agua en la Comunidad de Madrid,  hemos sido conscientes de que para responder con eficacia a los nuevos retos presentes y futuros era preciso fijar el punto de mira en un modelo de gestión que, además de impulsar la eficiencia, solidificara nuestros valores corporativos de compromiso, cercanía, transparencia, innovación, talento y sostenibilidad económica y medioambiental. Es por ello que el pasado año presentamos nuestro nuevo Plan Estratégico para el período 2018-2030. Es un plan que define de forma precisa los objetivos que nos hemos marcado y las acciones necesarias para lograrlos en el medio y largo plazo.

Uno de los puntos fuertes del plan radica en su transversalidad, puesto que durante su puesta en marcha ha participado, además de una amplia representación de los experimentados profesionales de la empresa, un gran número de agentes y grupos de interés con los que habitualmente nos relacionamos: clientes, proveedores, asociaciones de consumidores, colectivos ecologistas, trabajadores o ayuntamientos.

En el Plan se establecen los tres pilares básicos de la compañía:

  • Reforzar el carácter 100 % público de Canal de Isabel II, centrando nuestro marco de actuación geográfica en el territorio de la Comunidad de Madrid e impulsando al más alto nivel la transparencia y el buen gobierno.
  • Completar la integración municipal, atrayendo al modelo de gestión integral a aquellos municipios de la Comunidad de Madrid que aún no lo conforman y mejorando el modelo de relación con todos los ayuntamientos.
  • Ser la empresa líder y de referencia en el ciclo integral del agua, impulsando la excelencia, la innovación y el talento de nuestros profesionales, centrando nuestro crecimiento en la cadena de valor del ciclo integral del agua de la Comunidad de Madrid y, fuera de ella, poniendo en valor nuestro conocimiento a través, por ejemplo, de la asistencia técnica en consultoría e ingeniería del agua.

Además, los principales retos a los que se enfrenta el sector, y por ende Canal de Isabel II, son:

  • Mantener unas tarifas justas y asequibles.
  • Afrontar las consecuencias del crecimiento de la población y del cambio climático.
  • Incrementar la satisfacción de clientes y usuarios.
  • Incorporar las nuevas regulaciones y las nuevas tecnologías.

A todos esos desafíos buscamos dar respuesta con la puesta en marcha del Plan Estratégico 2018-2030, que engloba hasta noventa actuaciones específicas agrupadas en diez grandes líneas estratégicas:

Línea 1: ASEGURAR LA GARANTÍA DE SUMINISTRO

Mantener el nivel de garantía de suministro actual en los escenarios previsibles de cambio climático y con un aumento de población sostenido equivalente a la media de los últimos 15 años.

Línea 2: GARANTIZAR LA CALIDAD DEL AGUA DE CONSUMO

Garantizar la calidad del agua desde su origen, preservando las fuentes de suministro, hasta el punto de consumo.

Línea 3: FORTALECER LA CONTINUIDAD DEL SERVICIO

Asegurar la continuidad del servicio ante posibles fallos que afecten a las redes, a la calidad del agua suministrada o a los sistemas de información.

Línea 4: IMPULSAR LA CALIDAD AMBIENTAL Y LA EFICIENCIA ENERGÉTICA

Fomentar la economía circular y el desarrollo sostenible, abordando los retos asociados al cambio climático mediante los planes de adaptación y mitigación correspondientes.

Línea 5: DESARROLLAR LA COOPERACIÓN CON LOS MUNICIPIOS DE MADRID

Promover la gestión integral en la totalidad de los municipios, consolidando el modelo más eficiente de gestión supramunicipal.

Línea 6: REFORZAR EL COMPROMISO Y LA CERCANÍA CON EL USUARIO

Maximizar la «experiencia cliente» en todos los contactos con nuestros usuarios, mejorando la eficiencia en los procesos comerciales y operacionales.

Línea 7: POTENCIAR LA TRANSPARENCIA, EL BUEN GOBIERNO Y EL COMPROMISO CON LA SOCIEDAD

Garantizar la transparencia, el buen gobierno y el compromiso con la sociedad como empresa pública que presta un servicio básico esencial.

Línea 8: FOMENTAR EL TALENTO, EL COMPROMISO Y LA SALUD DE NUESTROS PROFESIONALES

Apoyar a nuestros profesionales atrayendo, reteniendo y fomentando el talento y el conocimiento, para ser la mejor empresa donde desarrollar una carrera profesional en nuestro sector.

Línea 9: LIDERAR LA INNOVACIÓN Y EL DESARROLLO

Innovar en nuestras actuaciones para ser referencia del sector del agua y desarrollar las tecnologías y servicios que demanden nuestros clientes en el futuro.

Línea 10: ASEGURAR LA SOSTENIBILIDAD Y LA EFICIENCIA EN LA GESTIÓN

Realizar una gestión pública rigurosa, eficiente y transparente, asegurando el adecuado equilibrio económico y social.


El Plan engloba hasta noventa actuaciones agrupadas en diez grandes líneas estratégicas

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.

Ok